martes, 7 de enero de 2014

Evolución y running

Sapiens

Desde tiempos inmemoriales, la lucha por la supervivencia ha ido moldeando nuestro cuerpo para adaptarlo a las circunstancias que nos rodeaban. Se puede pensar que el ser humano parte de un animal con recursos limitados y que, por circunstancias que la ciencia todavía no se puede explicar, dio unos grandes pasos evolutivos que lo han convertido en lo que somos hoy.
¿Por qué la casualidad nos ha elegido a nosotros y no a otra especie animal? Puede que la casualidad no exista y todo sea obra de la causalidad, palabra muy parecida pero de significado muy direrente. Desde el comienzo de los tiempo se ha dado un gen en el ser humano que lo ha hecho especial, diferenciado del resto de seres que habitan nuestro hermoso planeta.
El hecho de la adaptación del ser humano ha sido forzada por el medio que le rodeaba, al principio gozaba de una cantidad de recursos alimenticios increíbles y por ser una población reducida, no era necesario desarrollarse más allá. Teníamos nuestras necesidades cubiertas. Conforme la población homínida crecía y debido a causas naturales, climatología y demás, cada vez era más difícil encontrar alimentos y nuestra necesidad por utilizar las manos y el cerebro utilizando herramientas y creando estrategias de supervivencia y convivencia nos hacían evolucionar de una manera asombrosa en comparación al resto de especies. La prehistoria nos demuestra los increíbles niveles de inteligencia de los que estábamos dotados. Cualquier familia de hoy en día no duraría ni 3 días en medio de la sabana africana o del desierto.
Comunidad
Mejorando en el lenguaje y en la capacidad de transmitir conocimientos empezábamos a crear la educación. Una educación que se basaba en el dominio de los instintos primitivos y en el respeto de la jerarquía para mantener la paz social y lograr la supervivencia de la comunidad. Empezaron los rituales que hacen que los individuos compartan ideas comunes y se enfoca el objetivo en la supremacía de la comunidad frente al individuo. Somos un animal de manada. Y para que nuestra manada sobreviva hay que procurar un cierto orden y compartir todos los recursos haciéndonos valer de la sabiduría de los más aptos, los más sabios. Ciertamente esta visión dista mucho del típico hombre primitivo que siempre nos ha mostrado hollywood o la cultura popular. Tal vez nuestra sociedad reflejase en ese hombre primitivo su propia 'suciedad', como queriendo mostrar lo bien que estábamos evolucionando.
A lo largo de toda nuestra evolución el rasgo más característico que nos ha diferenciado del resto ha sido nuestra postura bípeda. Seremos el único animal sobre la tierra que es incapaz de sostenerse sobre sus piernas de la misma manera que las usará en su edad adulta y seguramente es el rasgo que más ha impulsado nuestra ascendente adaptación. Algo de lo que se habla poco en estos temas sobre evolución humana es la importancia que tuvo en el ser humano la capacidad para correr. Correr, ese deporte tan extendido en la actualidad que, si te paras a pensar, resulta asombroso la cantidad de gente que disfruta practicándolo. Salir a correr al principio es sufrido. Hasta que el corazón y las piernas se adaptan requiere de una tolerancia al sufrimiento bastante notable para alguien que no está acostumbrado a soportar penalidades. ¿Qué es lo que tiene que a tanta gente resulta atractivo?
Máquinas perfectasEl correr es una de las acciones que más ha influido en el ser humano evolutivamente hablando. Nuestros ancestros no sólo podían permitirse el lujo de cazar animalitos pequeños agazapándose entre la maleza para saltar sobre ellos. Debían enfrentarse a la caza en campo abierto persiguiendo animales muy ágiles y veloces. La resistencia y velocidad que poseía el hombre del paleolítico bien podría desbancar al propio Bold o al mismísimo Bo Farah. La especialidad del ser humano en el periodo en que la caza fue indispensable para la supervivencia humana es 'reventar' a correr a sus presas (caza por persistencia), literalmente. Somos el único animal de la tierra capaz de correr sin descanso durante días, nuestra capacidad de regular la temperatura corporal con la sudoración y de adaptar una técnica de carrera perfecta, minimalista* totalmente, nos ha hecho los reyes de la resistencia ( * No digo minimalista en el sentido de no llevar calzado o de llevar una mínima protección. Me refiero a la técnica que logra los mejores resultados con el menor gasto de energía). También hay que tener en cuenta una serie de factores importantes para ver de qué manera el hombre primitivo mejoraba su capacidad aeróbica y anaeróbica para ser capaz de llevar a cabo estas proezas. Si bien es cierto que no todos los días salía a cazar de esta manera, su 'entrenamiento' restante era muy parecido a entrenar por series cortas y a veces sprints cuando tenían que salir a cazar otro tipo de animales o incluso huir de ellos. De esta manera se consigue entrenar al corazón en subidas y bajadas de pulsaciones haciéndolo más fuerte. Es como la planificación de un entrenamiento para bombero (yo lo llevé durante unos años), pero natural, donde abundan más las partes en las que se entrena con intensidad, que las que se pasen largas horas corriendo. Esto unido a las salidas eventuales, una vez de cada 7 a 8 días, en las que realizaban esta caza por pesistencia (además con cambios de ritmo, aceleración-recuperación), bien podrían parecerse al entrenamiento de un heptatleta olímpico.
Lo llevamos en los genes. Cuando por fin has conseguido un estado de forma que te permite salir  a correr 50 ó 60 minutos disfrutando del paisaje y de tus sensaciones, sentir como se llenan tus pulmones mientras avanzas ligero por la montaña y tu corazón está perfectamente habituado... Libertad..... Pero a veces llega la frustación. Un dolor que empieza a aparecer en las rodillas, los tobillos se cargan de manera anormal. ¡Me he lesionado! Seguramente los humanos de la antigüedad también sufrían lesiones y el chamán de la tribu tendría en su poder las mejores técnicas fisioterapeutas que sus ancestros recopilaron para él. Es cierto que salir a correr estas distancias todos los días puede ser antinatural. Por esto es aconsejable entrenar también la parte anaeróbica, realizar series de sprints y mediofondo, ejercicios 'generadores' de músculo magro tipo sentadillas, etc. Pero también es cierto que hay una serie de lesiones en la modernidad que están muy relacionadas con el delegar en otros el trabajo que tenemos que hacer nosotros mismos. Me refiero al trabajo que realizan el sistema propioceptivo y amortiguador de nuestros pies y piernas.
Reflexología
A lo largo de la evolución nuestros pies se convirtieron en uno de los focos más importantes en cuanto a capacidad perceptiva. Prueba de ello son la multitud torturas que ha inventado la humanidad castigando sus plantas. Inconscientemente, nuestros pies no paran de enviar información a nuestro cerebro sobre el estado del suelo, rugosidad y capacidad de friccionamiento para ir adaptando la cadencia y la técnica de carrera a nuestro avance. También nuestros tendones y músculos de los pies necesitan estar en forma pues son el resorte que nos hace avanzar convirtiendo el momento de contacto con el suelo en un instante que nos devuelve la energía suficiente con la que movemos nuestros kilos de peso a gran velocidad. A parte de esto, si tienes los pies fuertes y sanos, ayudas a tener fuerte y sano el resto del organismo (habréis oido sobre la reflexología podal). Con el uso de ciertos modelos de zapatillas estamos dejando de utilizar estos mecanismos cambiando incluso la técnica natural de carrera para la que estamos fabricados. Ciertamente hay lesiones por sobreentrenamiento, cuando uno no está preparado para afrontar un cierto volumen de estrés aparecen estas, da igual cómo de bien hagamos las cosas. Pero también hay numerosos dolores y lesiones que se deben más a nuestra debilidad estructural por delegar en estos mecanismos artificiales que por volumen de entrenamiento.
En  próximos posts explicaré la forma correcta de correr, de manera natural (enlace), la que nos ha hecho evolucionar hasta lo que somos hoy día e intentaré desvelar los beneficios y ventajas de utilizar un calzado menos protector, sin entrar en radicalismos, para que todo el mundo pueda ir adaptándose conforme a sus necesidades sin ver una disminución en su rendimiento deportivo.
Un abrazo y a r-evolucionar!!
Empecemos

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